Este poema ya no me causa gracia.
Mortales enteros
Mortales enteros
Somos mortales enteros,
nada nos distrae
si de costumbre se trata,
hasta que el amor llega,
se va, y uno que en esta orilla
preparando la próxima morisqueta.
Es necesario, dicen, saber ser lento, se debe saber callar.
Ricardo Piglia, Formas breves.